Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Días sin hambre - Delphine de Vigan

Todos tenemos un demonio dentro. El mío es pequeño y gris. Escuálido, de bordes difuminados y con un tono de gris que se mimetiza con el entorno. Mi demonio, en vez de absorber y reflejar luz, absorbe y refleja oscuridad; supongo que como todos. Es peligroso tener un demonio tan anodino porque una a veces se olvida de que lo tiene. Pero está ahí, y sus bordes difuminados son también extensibles y, a veces, mi demonio cobra dimensiones grotescas y lo (me) invade todo(a). Lo hace poco a poco, de forma imperceptible y, cuando me doy cuenta, yo ya no soy yo sino una muñeca hueca rellena de demonio.
Mi demonio no tiene nombre. Esto lo estoy pensando ahora, que sé que el demonio de Delphine se llama Lanor aunque ella no lo trate de demonio. Pero la idea de que todos tenemos un demonio y de ponerme a pensar en el propio me vino nada más comenzar este libro, solamente al abrirlo, sin haber leído ni una palabra más allá de su sinopsis. Supongo que ha sido así porque ya había conocido al demon…

Entradas más recientes

Subsuelo - Marcelo Luján

Marina: profeta del tiempo - #AdoptaUnaAutora5

El amante - Marguerite Duras

Nada - Carmen Laforet

El mes más cruel - Pilar Adón